Harry Hole #2: Cucarachas


Una de los pensamientos que más sacuden la cabeza de Harry Hole en los últimos meses es la cuestión de la impunidad. El detective noruego es consciente de que "hay más historias tristes y miseria humana que móviles maliciosos", pero lo que no soporta es que los culpables se salgan con la suya. Y últimamente ha pasado demasiado. Mientras tanto, a muchos kilómetros hacia el Este, en un motel barato, una prostituta se encuentra con el cadáver del Embajador de Noruega en Bangkok.

Las autoridades australianas avalaron que Hole había llevado a cabo una "notable misión" en relación con el caso Inger Holter, pero para él fueron unos días traumáticos. El desarrollo de la investigación en Sidney frustró por primera vez su sequía alcohólica, que se había impuesto después de una conveniente resolución del accidente donde conducía borracho y murió su compañero. La recaída fue mayor en Noruega, su hermana Søs fue violada y el agresor no fue identificado. Pero un par de días después de Año Nuevo se abre una posibilidad de redención: la burocracia quiere enviar a Harry a Tailandia para hacer un trabajo rápido y discreto que no dañe al gobierno noruego por la amistad del diplomático y el primer ministro. Un paisaje exótico puede ayudar a dejar el alcohol, y antes de aceptar se asegura un mes para rastrear él mismo el abuso de su hermana. Otro cantar será colaborar con "la seguridad del reino".

Esta premisa se desarrolla en una introducción de unas treinta páginas que mejoran considerablemente la apertura de la primera novela. Nesbo construye una pequeña historia para cada uno de los personajes que unirán a Harry Hole con Atle Molnes: Dim, la chica que se encuentra el cuerpo sin vida de Atle Molnes; Dagfinn Torhus, el jefe de negociado de Asuntos Exteriores que recibe la notificación desde el país asiático; y Bjarne Møller, el jefe del Departamento de Homicidios encargado de comunicar la decisión de las altas esferas a Harry. No van a ser necesariamente figuras clave del desarrollo de la novela, pero estas semblanzas humanizan y generan empatía.

Cucarachas es una novela más policíaca aún que El murciélago. Los rasgos sociológicos pierden intensidad para ver un país definido por su alta corrupción y por su condición de destino sexual. La muerte de Molnes lleva a escarbar entre los contactos desplegados a su alrededor: miembros de la embajada, tiburones de las finanzas y la construcción, y camorristas de los bajos fondos. Esta reunión de sospechosos habituales viene explicada sutilmente en el prefacio de la novela, donde Nesbo explica que entre la comunidad noruega de Bangkok se rumorea que el embajador noruego muerto en un accidente de tráfico a principios de los setenta fue realmente asesinado en extrañas circunstancias, nunca aclaradas al incinerarse su cuerpo sin realizarse ninguna autopsia.

Una de las cosas que comenté en la primera reseña de la serie fue la escasa presencia de personajes femeninos autosuficientes. En este caso, las mujeres también son minoría pero no destacan precisamente por su fragilidad, es el caso de la oficial al mando Liz Crumley, la ministra consejera Tonje Wiig o la hija del embajador Runa Molnes.

El segundo de Harry Hole me ha parecido un buen paso hacia adelante, mejor equilibrado que El murciélago, aunque le sobran un par de pares de joder en los diálogos finales. Está lejos de las excelencias que supongo a un autor tan aclamado, pero me sigue gustando la construcción de este detective. El hype para la película de Tomas Alfredson sigue creciendo.

Harry Hole #1: El murciélago

Ficha técnica
Título: Cucarachas
Autor: Jo Nesbo
Editorial: Random House
Traducción: Bente Teigen Gundersen y Mariano González Campo
Páginas: 384
Año: 1998

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