Sleeper, de Ed Brubaker y Sean Phillips


Uno de los destinos recurrentes en el género negro en cualquiera de sus formas es la asimilación final entre héroe y villano. Por debajo de ideales y motivaciones, están los peones que tratan de contrarrestarse y cuyos protocolos a veces son indistinguibles. Estas obras sugieren la conclusión de que son los hechos los que te definen, o como dice el personaje de Jack Nicholson en Infiltrados: "nos decían que podemos ser polis o delincuentes, pero cuando tienes delante una pistola cargada, ¿cuál es la diferencia?"

Esta ambigüedad moral está perfectamente representada en Sleeper (2003), un cómic con guion de Ed Brubaker y dibujo de Sean Phillips, quienes forman una de las parejas creativas más prestigiosas de las viñetas en general y de las historias más negras en particular. Se cruzaron por primera vez en La escena del crimen (1999), donde Phillips fue el colorista, pero inauguraron su camaradería con esta cabecera de espías y metahumanos.

Sleeper gira en torno a Holden Carver, un agente secreto del organismo gubernamental Operaciones Internacionales, que opera infiltrado en la organización criminal de TAO, un tipo tan inteligente como críptico y retorcido; el principal problema de Carver es que la única persona que puede acreditar su identidad es Jack Lynch, el director de OI que está en coma. Así las cosas, el espía entra en estado de célula durmiente (sleeper) y trata de medrar en la estructura terrorista a la espera de poder recibir nuevas órdenes. A medida que se familiariza con TAO, Carver advierte cada vez más pequeñas las diferencias entre sus jefes de dentro y fuera de la ley.

Este punto de partida nos ofrece una gran historia de acción y suspense, desarrollada con inteligencia y de forma adictiva a lo largo de las doce grapas que formaban el proyecto original de los autores. Brubaker conjuga muy bien las luchas de poder con conspiraciones de altos vuelos y las incursiones en los bajos fondos, una mezcla que casa muy bien con la idea de vida en los márgenes de la ley, aunque en unos círculos se traduzca en conspiraciones con información privilegiada y en otros en violencia y sangre.

Al mismo tiempo, Sleeper también es una gran serie de personajes. Uno de los aspectos más interesantes es el tratamiento psicológico de los metahumanos, una caracterización más pendiente de explicar cómo afrontan sus habilidades que de hacer exhibiciones innecesarias. A lo largo de flashbacks autobiográficos y diálogos magníficos (y de muchos registros) vamos conociendo a un muy buen elenco de personajes como Miss Misery, Genocidio o Peter Grimm.

Todos estos patrones narrativos se cruzan en la figura de Holden Carver. El protagonista es el narrador de la historia y explica que su trabajo a las ordenes de Lynch y su nueva labor bajo la jerarquía de TAO es prácticamente igual, Carver no sabe en qué se ha convertido, y su crisis de identidad marca el tono de Sleeper. Su crisis existencial también tiene que ver con su mejora: es incapaz de sentir placer o dolor, no siente nada.

El guion de Brubaker se ve muy favorecido por el dibujo de Sean Phillips y los colores de Tony Aviña, quienes utilizan un tono muy oscuro propio del film noir más clásico, con claroscuros intencionados en concordancia con la ambigüedad moral de los personajes. Concluyendo: me ha parecido una obra sensacional en todos los sentidos, y absolutamente recomendable. Durante muchas páginas me he preguntado por qué no empecé a leer cómics antes.

Ficha técnica
Título: Sleeper: A su suerte (1-6) y Sleeper: Todo es mentira (7-12)
Autor: Ed Brubaker, Sean Phillips y Tony Aviña
Traducción: Sara Bueno Carrero
Editorial: ECC ediciones
Páginas: 160 cada tomo
Año: 2003




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