El oficio de Cogan y el talento de George V. Higgins

El  halcón maltés (Dashiell Hammett) y La jungla de asfalto (W. R. Burnett) son ejemplos de cómo un puñado de buscavidas de los bajos fondos son una base magnífica para una excelente novela negra. Pasaron veinte años entre una y otra, y transcurrieron otros tantos hasta que irrumpió George V. Higgins con un par de historias geniales como su elogiadísimo debut con Los amigos de Eddie Coyle (1970) o este Cogan’s trade (1974), donde el policía o detective desaparece para enseñarnos un mundo de la delincuencia autogestionario.

Higgins dijo que no creía que sus novelas fuesen sobre crímenes, "escribo sobre la gente, y una parte de ella tiende a violar la ley". También se puede aplicar sin matices la teoría de Dennis Lehane: la diferencia entre el noir y Shakespeare es desde dónde caen los héroes, "un rey cae desde lo más alto. En el género negro el héroe cae desde el bordillo. No es una gran caída, pero es igual de dolorosa". Es lo que suele pasar cuando unos pringados del sector intentan dar un golpe en una timba protegida por la mafia local, y más cuando el organizador es un apostador pésimo que se las da de astuto cazador de oportunidades.

El título Cogan's trade (trade puede ser negocio, oficio...) señala a un personaje como protagonista pero es un relato muy coral. En medio de la acción está Jackie Cogan, una especie de clase media del crimen organizado: no forma parte de las altas esferas, a quienes presta sus servicios como sicario de confianza, aunque como propietario de un negocio tampoco pertenece a los círculos menos prósperos del gremio, de donde proceden los atracadores de la partida. Jackie además es socio de un hombre llamado Dillon, formando una conexión directa con Los amigos de Eddie Coyle.

La sinopsis está más cerca de un capítulo de Los Soprano que de El Padrino. Es una día más en la rutina de los bajos fondos. No me extrañaría que esta historia se inspire en alguna investigación de Higgins durante su paso por la Fiscalía de Massachusets persiguiendo el crimen organizado de Boston: unos perdedores asaltan una partida de la mafia, y la mafia envía a Cogan para descubrir y matar a los iluminados. Pero por encima de todo, lo que hace especial a esta novela es la capacidad del autor para escribir diálogos, en las conversaciones de sus personajes está todo lo que necesitamos para saber de qué va cada uno, cómo le va en el trabajo cómo le va en la vida. Lo demás se presenta con precisión y solemnidad notarial.

Arriba aparece Brad Pitt interpretando a Jackie Cogan en la adaptación que Andrew Dominik presentó con el título Mátalos suavemente, tomado por Libros del Asteroide para la primera edición en español del libro. Su actuación es de lo más brillante en un reparto muy bien elegido, donde también destacan James Gandolfini como un sicario hundido moralmente y Ray Liotta cuidando la timba atracada. El director firma un par de escenas violentas memorables pero en general me parece un proyecto desaprovechado, es notablemente fiel al desarrollo de las acciones pero obvia lo que daba personalidad a Cogan's Trade: el gusto por hacer personajes tridimensionales con conversaciones sobre lo que les pasa por la cabeza, desde sus golpes planeados a sus problemas con su mujer. Creo que esto pedía a gritos a alguien como Tarantino.

Puedes leer en este pdf de la editorial los primeros capítulos del libro.

Ficha técnica
Título: Mátalos suavemente (Cogan's Trade)
Autor: George V. Higgins
Editorial: Libros del Asteroide
Año: 1974 en Estados Unidos, 2012 en España
Páginas: 232

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